

De Irun (Espanha) para
Figueira da Foz (Portugal)
Verdores y tornasoles en Figueira da Foz
.
Al verte, recogí entusiasmado las bellezas
Maravillosas de tus paisajes y les busque
Acomodo en los dormitórios de mi mente
Fué una tarde de esplêndida primavera…
Tú me recibiste com una sonrisa maga de forma y de color.
en la sencillez de tu recebimiento – que es el instante
en que gesta lo grande y lo sublime – descubrí un aliento
nuevo: lo sencillo y lo grande de un prodígio despertando,
desnudándose para el baño de mis ojos…
Y el estremecimiento subió galopando a l agrupa de la admiración.
Algo nuevo nacía en mi interior, al contemplarte, luchando
por ser conciencia.
Me he asomado a la ciudad desde lo alto, desde las cumbres,
porque asomarse desde las alturas es ir recogiendo densidades
humanas.
Es ver no solo imagen, sino algo más adentrado y personal
de nosotros mismos que caminamos por la vida hacia destinos
que ignoramos, pêro que se nos presentan indeclinables.
Es ir viendo esa estrela que vamos dejando, por paseos y avenidas,
como afirmación de supervivencia.
Horas y horas he estado al acecho de una madrugada en tu singular
entorno.
Me he arriesgado entre luces por el camino húmedo com la pretensión
de alcanzar el alba.
Al fondo las montañas, sombra sobre sombra, esperaban inmóviles
el nacimiento de la luz sobre el pentagrama del cielo.
Un parajito madrugador, haciendo en sus vuelos cortas ondulaciones,
va de puerta en purta despertando a sus hermanos, y deja, al pasar,
como un salmo de trinos rezados de prisa.
Tímidamente se va dibujando mi sombra sobre la hierba…
Ya los montes comiezan a mostrar sus cimas a médio pintar
de púrpura.
Los cielos, antes grises, se van limpiando…
De una iglesia, en la distancia, se fugan unas campanadas
que vibran com sus aletas de bronce junto a mi alma.
Ya he cobrado para el poema un maravilloso amanecer
En FIGUEIRA DA FOZ!
Al verte, recogí entusiasmado las bellezas
Maravillosas de tus paisajes y les busque
Acomodo en los dormitórios de mi mente
Fué una tarde de esplêndida primavera…
Tú me recibiste com una sonrisa maga de forma y de color.
en la sencillez de tu recebimiento – que es el instante
en que gesta lo grande y lo sublime – descubrí un aliento
nuevo: lo sencillo y lo grande de un prodígio despertando,
desnudándose para el baño de mis ojos…
Y el estremecimiento subió galopando a l agrupa de la admiración.
Algo nuevo nacía en mi interior, al contemplarte, luchando
por ser conciencia.
Me he asomado a la ciudad desde lo alto, desde las cumbres,
porque asomarse desde las alturas es ir recogiendo densidades
humanas.
Es ver no solo imagen, sino algo más adentrado y personal
de nosotros mismos que caminamos por la vida hacia destinos
que ignoramos, pêro que se nos presentan indeclinables.
Es ir viendo esa estrela que vamos dejando, por paseos y avenidas,
como afirmación de supervivencia.
Horas y horas he estado al acecho de una madrugada en tu singular
entorno.
Me he arriesgado entre luces por el camino húmedo com la pretensión
de alcanzar el alba.
Al fondo las montañas, sombra sobre sombra, esperaban inmóviles
el nacimiento de la luz sobre el pentagrama del cielo.
Un parajito madrugador, haciendo en sus vuelos cortas ondulaciones,
va de puerta en purta despertando a sus hermanos, y deja, al pasar,
como un salmo de trinos rezados de prisa.
Tímidamente se va dibujando mi sombra sobre la hierba…
Ya los montes comiezan a mostrar sus cimas a médio pintar
de púrpura.
Los cielos, antes grises, se van limpiando…
De una iglesia, en la distancia, se fugan unas campanadas
que vibran com sus aletas de bronce junto a mi alma.
Ya he cobrado para el poema un maravilloso amanecer
En FIGUEIRA DA FOZ!
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Conejero Alcaraz José
Conejero Alcaraz José
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E assim, com a transcrição do terceiro texto (poesia) que o poeta espanhol Conejero José Alcaraz me enviou há alguns anos (2003), termino uma oração à Figueira da Foz pejada de elogios, na linha de expressões que os nossos vizinhos espanhóis sempre tiveram para com esta cidade à beira-mar plantada.
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